012. Hubieras sido una buena mamá
Nyxara entró al ala del príncipe con el mismo ritmo firme que había adoptado en los últimos días, sin apresurarse pero sin distraerse. Había aprendido a reconocer los pequeños cambios en el ambiente incluso antes de ver al bebé, y esa mañana no encontró nada que la pusiera en alerta inmediata.
Para empezar, no sentía ese aroma amargo que olió en días anteriores. Casi era como si se hubiera impregnado en las paredes una manta de oscuridad, pero ahora se veía mejor.
Se acercó a la cuna y lo obser