Azura
Mientras Kaladdarius corre a toda velocidad por el bosque, no puedo dejar a un lado la sensación de que algo nos vigila. La noche rojiza debido al hechizo que baña todo de un tinte macabro no ayuda en nada a tranquilizar mi mente que ya de por sí está paranoica.
Las sombras que se proyectan de los árboles y los aullidos y gritos a la distancia tampoco favorecen a que el temor pase. Si el hechizo de camuflaje se ha caído, es solo cuestión de tiempo para que alguna criatura presa del trance