[Punto de vista de Araya]
La mano de Araya tiembla sobre la manija de la puerta. No puede irse. No así. No con esas palabras colgando entre ellos como una sentencia de muerte.
"Ese hijo nunca será mío."
Se da la vuelta para enfrentar a Jasper. Él está de pie junto a la ventana, su espalda rígida, sus manos entrelazadas detrás de él. No la mira. No reconoce su presencia.
"Por favor", dice Araya, su voz quebrándose. "Por favor, Jasper. Solo escúchame."
"No hay nada que escuchar", dice Jasper sin expresión. "Ya has dicho suficiente."
"No, no lo he hecho." Araya da un paso hacia él, luego otro. "Estás equivocado. El hijo es tuyo. Lo juro."
Los hombros de Jasper se tensan, pero no se da la vuelta. "Tu palabra no significa nada para mí."
El pecho de Araya se aprieta. Se acerca más, sus manos extendiéndose como para tocarlo, luego cayendo de nuevo a sus costados. "¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo puedo hacer que me creas?"
"No puedes", dice Jasper fríamente.
"Tiene que haber algo", dice Araya des