[Punto de vista de Araya]
La mano de Araya tiembla sobre la manija de la puerta. No puede irse. No así. No con esas palabras colgando entre ellos como una sentencia de muerte.
"Ese hijo nunca será mío."
Se da la vuelta para enfrentar a Jasper. Él está de pie junto a la ventana, su espalda rígida, sus manos entrelazadas detrás de él. No la mira. No reconoce su presencia.
"Por favor", dice Araya, su voz quebrándose. "Por favor, Jasper. Solo escúchame."
"No hay nada que escuchar", dice Jasper sin