Punto de vista: Araya
El dolor comienza en medio de la noche.
Araya despierta con un jadeo, su mano volando a su vientre. Los calambres son diferentes esta vez. Más profundos. Más agudos. Olas de presión que hacen que su respiración se detenga.
Por un momento, Araya permanece quieta, esperando que el dolor pase.
No lo hace.
Otra ola golpea, más fuerte que la primera. La espalda de Araya se arquea fuera de la cama, un gemido bajo escapando de sus labios.
—Lyra —llama Araya, su voz tensa—. Lyra,