62. Hijo biológico
Sasha abrió los ojos como platos al ver cómo se llevaban a la chica que dijo ser un Ave fénix a la fuerza de la habitación que compartían. Ni siquiera pudo procesar bien lo que estaba pasando con todas esas personas a esa hora de la madrugada. Su bebé le estaba dando algunos malestares que la enviaban directamente hasta el baño, y su loba tampoco le decía nada de lo que hablaba a través del lazo con el lobo de Axel.
Esos dos parecían ser más los reyes de una organización mafiosa que otra cosa a