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Sasha se removió en el asiento del avión sin saber qué hacer o decir, estaba jodida hasta el tope y ni hablar de que ese hombre que estaba ahí la iba a dejar ir tan fácilmente, ella estaba asustada, quería huir escapar de todo, pero parecía ser imposible.
— Tus muñecas se van a lastimar si sigues moviéndote de ese modo —dijo Alek sentándose junto a ella—. Eres muy hermosa, Sasha, ahora entiendo las razones por las que mi hijo decidió quedarse contigo y no cumplir con la misión de entregarte —di