Mundo ficciónIniciar sesión«— Le vendí a un Dios del olimpo mi esposa por una semana a cambio de un favor —dijo Gerald como si fuera la cosa más fácil de todas—. Ellos siguieron viéndose a mis espaldas, lo dejé pasar, puesto que él me daba todo el poder que yo necesitaba para lograr mi cometido.
— ¿Por qué harías algo como eso?
— Porque todos queremos un poco de poder —Gera







