Culpa a Rayo.
¡Oye, ¿qué son esos privilegios? Diego mantenía el ceño fruncido y en un impulso intentó quitarle la hamburguesa a Douglas.
–¡Ni te atrevas! No son privilegios, yo envié por ella, para eso tengo dinero e influencias, ya sabes, pides por teléfono y te traen la orden en dónde quieras que estés, actualiza tu vida hermanito. El joven apartaba a su hermano y al darle un mordisco a la hamburguesa le guiño el ojo, luego sacó de la bolsa una porción de papas fritas, evidentemente, le estaba fastidiand