Mundo ficciónIniciar sesiónLos sueños de Fira no la ayudaron. Una marea de manos que acariciaban sus carnes, labios ardientes posándose en cada rincón recóndito de su cuerpo, dejando marcas calientes, y colmillos que se clavaban en su piel haciéndole gemir. Las sensaciones estaban incrementadas al mil por ciento, podía jurar que esa lengua cálida y rasposa que recorría su ombligo, viajando hasta el dulce ardor entre sus piernas, era real.
En perspectiva era