GOURUS
Me encontraba en mi oficina, el aire saturado por el aroma a papel viejo y el roble de mi escritorio, revisando unos documentos que me dejó mi beta y amigo Demorys. Fruncí el ceño con una irritación que nacía desde lo más profundo de mi pecho al observar los últimos registros de avistamientos de licántropos. En menos de dos semanas, se han presenciado cerca de cuatro incursiones cerca del límite del bosque de la manada Serus. «¿Qué estarán buscando?», me pregunté a mí mismo, mientras mis