Aquel olor, aquella hembra, su cabello casi blanco, su piel tan pálida, sus labios morados y su expresión llena de sufrimiento, no podía creerlo, de verdad que no podía, cuando me observo, su última mirada parecía aquellas que solía tener de mis enemigos justamente cuando estoy a punto de asesinarlos, pero no había la más mínima muestra de arrepentimiento, de hecho parecía espera que yo acabara con su vida, como si fuese mi peor enemigo, aquellos que me han causado tanto daño que cuando llega e