Kara se quedó mirando el mensaje durante tres segundos.
Luego dejó el teléfono boca abajo sobre su rodilla y miró la carretera.
Xavier lo había visto. Apretó el volante con fuerza y luego lo soltó. —¿Qué quieres hacer?
—Nada todavía.
—Kara…
—Si respondo ahora, sabrá que me ha puesto nerviosa. Mantuvo la voz firme. —Así que no diremos nada hasta que decida qué queremos que piense.
Xavier exhaló lentamente. —Sabe lo del pájaro. Sabe lo de la película. —Una pausa—. Se lo va a contar a su padre.