Primero llamó a Blake.
Tres horas después de que llegara Ada.
Cuando la habitación se había sumido en el silencio particular de quienes habían vivido algo importante y descansaban en ella.
Ada dormía.
Xavier dormía en la silla junto a ella.
Tenía la cabeza ladeada.
Su mano seguía cerca de la de ella en la cama.
El descanso particular de alguien que había presenciado algo trascendental y cuyo cuerpo había decidido que lo trascendental había terminado y que ahora le convenía descansar.
Lo miró un