No pasó toda la noche. Sólo hasta las dos de la mañana. El trabajo era mucho menos tedioso cuando se ponía el sol y Troy no sudaba tanto, pero bebía su peso en café, al igual que Joy. Ella sostenía una puerta en su lugar mientras él atornillaba las bisagras, hasta colocar hasta el último cajón, manija y perilla. Cuando no estaban haciendo eso, se concentraban en volver a colocar todo en los gabinetes y Joy lo reorganizaba todo para satisfacer sus propias necesidades, hasta que la mesa de la coc