—¡Lo sabía! Se me hizo extraño que él quisiera hacer caso a la cláusula, era específicamente una orden y ya sabemos cómo es Max. Y aunque tengo que admitir que hicieron una gran actuación, si sentí algo extraño que hasta hoy tuvo sentido —confesé—, entonces no me hace sentir tan mierda haber hecho un contrato de matrimonio con Melina.
—Eso todavía está por verse. ¿Cuáles fueron los motivos de eso? ¿Para que querrías hacerlo? Según recuerdo, antes estabas comprometido con otra mujer y luego "¡puff!", tú y Mel ya anunciaban que eran una pareja, lo cual me tomo desprevenida. —Me lanzó una mirada acusadora.
Empecé a jugar con mi bola de gel antiestres, estábamos por tocar un tema algo pantanoso, pero tendríamos que hablarlo.
—Sí, pero tampoco era un matrimonio por amor. Era otro convenio para unir empresas. Además, esa mujer se robó algo importante con el hermano de Mel, motivo por el cual huyeron y yo tuve que asegurarme de que sea devuelto, y para no meter al tipo y a su familia a la cá