CAPÍTULO 32
Ya no sé si me creyó, o no, pero lo deje estar cuando ella me abrazo. Tal vez lo hace para ya no estar en ese tire y afloja que no nos lleva a ningún lado. No sé, solo sé que estoy completamente agradecida porque no estamos dando vueltas en lo mismo, cuestionando si mis respuestas fueron sinceras o no. Me siento tan inquieta que al soltarla del abrazo no puedo evitar mirar la puerta blanca del baño de mujeres.
Ahí es donde experimente el mejor y peor sexo en mi vida. Digo esto porque me siento impotente, me siento inquieta porque él no se abre a mí y no sé ya si debo seguir permitiéndome este amor que siento por él.
¿Qué pasa si de verdad estoy embarazada?
¿Qué hago con el contrato?
¿Qué hago con mis emociones?
¿Qué hago si él no accede a tener este bebé?
¿Y yo qué?, ¿qué pasa si no quiero tener este bebé?
Lo siento, pero es una realidad, no quiero estar atada a cuidar a alguien cuando ni siquiera sé cómo cuidarme sin ayuda del dinero de mis padres, sin seguir sus reglas