—¡Ajá! —exclama Harry cuando entro en su despacho después de haber llamado a la puerta.
—¿A qué viene el 'ajá'? —respondo, cerrando la puerta tras de mí con un forcejeo mientras sostengo una bolsa de comida y una de esas bandejas de viaje para las bebidas.
—Ya sabes... no creí que fueras a ganar.
—¿Ganar qué, Sr. Steele? —pregunto en un suspiro, quitando su café caliente con garabatos de sharpie en el lado y colocándolo en su escritorio.
Mis ojos se levantan y encuentran un ceño fruncido de de