Capítulo 56. Olvidada
Arya miró hacia atrás para su alivio, no se veían ninguno de los lobos, se sostuvo con mayor fuerza del lomo de su padre, quien corría con una rapidez y agilidad asombrosa, mientras los otros trataban de mantener su ritmo.
El camino era extenso y lleno de dificultades, sobre todo porque debían estar más alertas, porque los brujos era evidente que ya sabían que ella se había escapado y lo más probable es que estuvieran buscándola, seguro ellos no estaban dispuestos a dejarla ir, menos con los pl