PUNTO DE VISTA DE SYLVARA
Estaba sentada en el borde de la cama, con los dedos acariciando las sábanas frías, cuando oí un suave golpe en la puerta.
—¿Puedo pasar? —preguntó la dulce voz de Talia.
—¿Talia? —susurré con voz temblorosa.
La puerta se abrió lentamente. Entró, y su presencia serena disipó mi pánico. Detrás de ella había dos mujeres con las que no había hablado mucho, aunque las había visto por la manada… una alta, de cabello oscuro; la otra, más baja, de penetrantes ojos color ámbar