—¿Cómo supiste dónde encontrarme? —pregunto.
—Te vi salir de la casa y me extrañó que tomaras este camino —Se sienta a mi lado—. ¿Así que estás celosa?
—Nunca he sido celosa —replico.
—Nunca habías sido, celosa —rectifica.
—Tienes razón, pero no me puedes negar que la situación es incómoda y me ha tomado completamente desprevenida, además los comentarios mal intencionados de esa mujer, me tienen mal.
—Hace años que mi madre me viene advirtiendo que Muriel siente algo más por mí, que un simp