Las empleadas actuaron con rapidez y sacaron todas las pertenencias de Sabrina. Lanzaron sus bolsos de marca, joyas y cosméticos de lujo por la puerta. Todo quedó esparcido por el suelo como un montón de basura.
—¡Te vas a arrepentir de esto! —gritó ella desde el umbral, completamente enloquecida—. ¿De verdad crees que Elena va a volver contigo? ¡Hace mucho que se hartó de ti!
Le cerraron las puertas en la cara, acallando hasta el último de sus insultos. La sala quedó sumida en un terrible silen