Capitulo 87.
La sensualidad con la que tomo y moldeo mi cuerpo me encendió la chispa de la lujuria y el fuego de mi entrepierna comenzó a arder con la llama intensa del placer. Es un verdadero genio de la fotografía, conoce perfectamente los ángulos en donde la imagen se transforma en arte. Sus manos serpentearon en cada centímetro de mi piel mientras reflejaba en su mirada ser el dominate que claramente consume mi alma. Algo que es relativamente cierto, me enseñó a coger como toda una ramera