Capitulo 40.
En todo el camino no conversamos de nada. De reojo la miraba y parecía que estaba molesta y relajada al mismo tiempo. Suspiraba con fuerza tal vez intentando reprimir sus sentimientos. Cuando se detuvo la camioneta tecle el código para que las puertas se abrieran, enseguida baje del vehículo y tome la mano de Agnes para ayudarla.
—¿Qué hacemos aquí?
—Quitate las zapatillas, las arruinaras con la arena.
—¿Qué? —dijo confundida.
—Mmh —me coloque de cuclillas y desabroche los delgados cordones de