Capitulo 28.

Es estresante que Flavio quiera vigilarme de la manera en la que lo hace. No le veo el sentido a que se quede por más de una hora en el estacionamiento esperando a que termine mi horario laboral. Hace poco discutimos sobre el tema del matrimonio, esta tan concentrado en su futuro que se olvida de pedirme opinión.

—Agnes —sonrió al verme.

—Hola —lo salude con un beso en la mejilla como su fuéramos dos personas que apenas se acaban de conocer.

—Quiero invitarte a cenar.

—No puedo, estoy muy cansa
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