Capitulo 123.
Agnes gritaba con desesperación mientras cubría sus oídos del ruido. La tome del cabello y arrastre su cuerpo por el piso. Sin querer una de las balas perforo su abdomen, el líquido rojo comenzó a salir y temí lo peor. Con rapidez rompí la blusa que traía puesta y revisé la herida. Coloque un tapón de ropa en el pequeño agujero con la intención de detener la hemorragia.
—Me duele —valientemente posiciono sus manos en la herida.
—Todo va a estar bien —si ella muere es seguro que yo también.
Cuan