Alexandra
No puedo pedirle ni exigir que me ayude con eso, esa era la idea de haberle hablado, pero mi familia es terrible cuando se trata de contratos.
Siento mi teléfono vibrar, ya es más de media noche y mi padre estaba preocupado “creo que tengo la forma de ayudarte” – me escribe - “pero necesitas comprometerte” – “si no me dices como no volveré esta noche a casa” – le dio y dejo a un lado mi teléfono, no recibí respuesta asique deje de mirarlo.
La noche estaba cálida, con Mateo estábamo