STELLA HARPER
El sonido de la llave girando en la cerradura pareció demasiado alto en el silencio del apartamento. Empujé la puerta con el hombro, las bolsas con el almuerzo intacto todavía colgando de la mano, y cerré con el pie. Las paredes blancas y el mobiliario barato me acogieron con la misma indiferencia de siempre. Todo estaba igual, excepto por mí.
Me sentía absorbida. Como si hubiera un cansancio espeso que se pegaba al cuerpo, a la cabeza, a los hombros. Solo quería un lugar para ca