DAMIAN WINTER
Sentí cada palabra de ella reverberar en el alma, pero al mismo tiempo me resultó estimulante. «Decidí ser la amante de Damian Winter». La frase resonaba en mi cabeza como si fuera demasiado absurda para ser real.
Incliné la cabeza y entrecerré los ojos, evaluándola.
—¿Hablas en serio? —pregunté, intentando mantener la neutralidad, aunque en mi voz había una chispa de incredulidad.
Porque, seamos honestos, esa frase parecía imposible. Creí que empezaríamos un affaire sin ponerle n