Capítulo 35. Javier y Díaz
Las nubes de humo de cigarrillo se disipaban en la amplia habitación. Un hombre con una expresión severa y un rostro endurecido miraba por la ventana, visiblemente agitado. Dio una larga calada a su cigarrillo, sintiendo el humo llenar sus pulmones antes de exhalar hacia el techo.
"¡BASTARDO!" Su mano golpeó con fuerza la mesa.
Era Mateo Javier. Su cabello tenía el mismo color y textura que el de Samuel, pero su rostro era más angular, con ojos hundidos. El cabello de Mateo estaba cortado corto