Mundo ficciónIniciar sesiónPOV DE ALEJANDRO
El hilo dorado conectando mi pecho al balcón alto pulsaba con un ritmo constante y cálido, lavando el frío entumecimiento en mis extremidades. Pero mientras miraba hacia arriba al recoveco norte, observando las pequeñas manos de Sofía temblar contra la piedra tallada, la horrible realidad de lo que estaba sucediendo me golpeó como un golpe físico.
Su rostro estaba blanco como papel.







