~EDMUND BLACKWOOD~
Saqué el fajo de documentos del compartimento oculto con manos firmes, aunque por dentro una tensión constante me recorría el cuerpo. Mis dedos apartaron los libros con precisión, como si llevara años haciendo exactamente ese mismo movimiento, y al ver nuevamente aquel escondite intacto, no pude evitar soltar un leve resoplido.
Había tenido suerte.
Mucha más de la que merecía.
El imbécil de Aarón había pasado esos días de mi ausencia entrando y saliendo de mi despacho