Mundo de ficçãoIniciar sessãoBrian sonríe ampliamente, y él mismo reparte las cartas.
—Hay un problema —digo, llamando la atención de mis acompañantes—. No tengo dinero que apostar.
—No te preocupes, sabremos resolverlo —exclama él.
—Si quieres puedo prestarte —me susurra el conde.
—No se preocupe, conde —interviene Brian.
Lo miro con los ojos entrecerrados.
—¿Que p







