Sentí muchísima vergüenza y humillación a la vez. Que me pillaran masturbándome en el pasillo no es algo que le desee a nadie. Por suerte, Brian no me hizo pasar por una situación aún más embarazosa y me citó en su despacho al día siguiente.
Me dio tanta vergüenza que volví a mi habitación, desvaneciendo así la intención de ir a buscar agua a la cocina.
En cuanto entré en mi habitación, me tumbé en la cama sin perder tiempo. Estaba ansiosa por lo que Brian me diría, y me aterraba que se lo cont