96. Revolución
Benjamin
Después de tres largos días en el hospital, finalmente recibo el alta. La sensación de dejar ese lugar estéril es un alivio, pero al mismo tiempo, una ola de aprensión me envuelve. Mi lobo sigue en silencio, como si se escondiera en algún rincón oscuro de mi mente, y eso me deja inquieto.
El médico habla conmigo y con Ravenna, explicando los cuidados que debo tener en casa y enfatizando la importancia de mantenerme en reposo hasta mi recuperación total. Nos informa que, a pesar del alt