51. Declaración
Ravenna
Mientras el avión aterrizaba suavemente en Shelton, una mezcla de emoción y expectativa recorría cada fibra de mi ser. Observaba por las ventanas los contornos familiares del paisaje que se desplegaban frente a mí, indicando que nos acercábamos a nuestro destino. Sin embargo, mis pensamientos estaban completamente absortos en Benjamin, quien permanecía a mi lado, sumido en sus propios pensamientos.
Volvimos a nuestros asientos unos 20 minutos antes del aterrizaje, y me maravillaba la cl