143. Despedida
Ravenna
Mientras caminaba de vuelta a la sede, mis ojos evaluaban a cada lobo que vigilaba los alrededores. La tensión en el aire era palpable, y mi corazón latía a un ritmo acelerado. La sede estaba llena de actividad, con lobos yendo y viniendo, preparándose para la batalla que se avecinaba. Sentía el peso de la responsabilidad sobre mis hombros, y la preocupación por Benjamin y Zayn no me dejaba en paz.
Llegué al cuarto de Ester y llamé suavemente a la puerta antes de entrar. Ella estaba sen