Chloe sentía cómo su cuerpo se iba calentando. Sus tetas firmes se tensaban y sus pezones, duros y erguidos, comenzaban a doler con una punzada dulce. Atrapada en ese limbo, su respiración se entrecortó; los gemidos salían deliberadamente de su boca.
La humedad envolvió un pezón, sintió empapada la