- Concuña, solo haces enfurecer al cuñadito - dijo Aleksei mientras caminaba detrás de ellas, custodiándolas hasta el vehículo.
- Él me hace enfurecer a mí - soltó Chloe con rabia.
Aleksei suspiró sin decir más. Llegaron al auto y el chofer abrió la puerta de inmediato.
- ¡Chloe! - el grito de Dante