POV DE ELENA
—¿Dónde estás? —la voz de Nathan ladró a través del teléfono. No había ningún tono juguetón, ni rastro de burla; solo esa autoridad vacía y fría que siempre me ponía los pelos de punta.
—Parece que no estás trabajando… ya veo —dije, tratando de forzar un poco de mi valentía habitual.
—Elena —dijo él, y la forma en que bajó el tono de su voz me indicó que no estaba para juegos.
—Estoy con Carlos y vamos a casa de tus padres —dije, dándole finalmente una respuesta directa—. Me di cue