Al día siguiente, por primera vez desde que se desató todo el caos, Serafina decidió salir de la mansión. Sin escolta visible. No fue porque Dante le hubiera dado permiso, ni porque la situación fuera ya más segura. Sino porque Serafina estaba harta de esconderse y de evitar a todo el mundo.
Por eso Serafina decidió salir de la mansión para aclarar sus ideas y, de paso, respirar aire más fresco. Aunque Lalita insistió en acompañarla, Serafina se negó, porque sabía que Dante seguramente la segui