- ¿Dónde carajos estoy? – Dijo Luciano, despertando de aquel sueño forzado.
- Estás en mi casa, más vale que te comportes, porque no soy una persona de mucha paciencia y sé que prometí cuidarte, pero tu madre ya no está aquí, así que no sabrá si te sucede algo o no. – Dijo Antonio Moretti viéndole fijamente.
- ¿Qué haces tú aquí? – preguntó Luciano, incrédulo.
- Ya te dije, estás en mi casa, ¡porque no estaría en mi propia casa!
- Bueno, eso ya lo sé y mi pregunta va más por la parte de ¿Dónde e