—No hay nada que contar—expreso pensando que su hermano menor esta en el segundo piso, probablemente escuchando nuestra conversación.
—No es verdad, no seas modesta, aquí solo estamos tú yo. Te prometo que nada de lo que me digas va a salir de mis labios—jura levantando la mano izquierda y marcando una x en su corazón como si fuera una niña pequeña.
—¿Q-que quieres saber?—digo un tanto nerviosa, aquí no solo somos dos, sino tres, pero supongo que nada de lo que diga le importara a Aidan Mitchel