¡Vale, ¡genial! Eso me pasa por ser una bocazas. Ahora tengo a James mirándome como si quisiera arrancarme la cabeza. Pero como a mí no me gustan las mentiras, no pienso echarme atrás. De todos modos, la verdad siempre sale a la luz, así que le respondo con firmeza.
—Sí, me he acostado con él —digo, aunque la verdad no lo recuerdo, pero las pruebas estaban en el dormitorio de William—. Lo siento, pero tú y yo no estamos juntos. Puedo hacer lo que quiera y con quien quiera. Creo que tengo sufici