Ingresamos en la embarcación que vino a rescatarnos y les agradecimos como si fueran ángeles, nos postramos a sus pies con cansancio y sed, ellos nos ofrecieron recipientes repletos de líquido potable, que consumimos con ansiedad. Definitivamente éramos solo unos oficinistas, no estábamos preparados para un conflicto o ningún tipo de bache en el camino, menos de veinticuatro horas en condiciones negativas y casi fallecimos.
—¿Cómo supiste que estaría aquí? —Interrogué entre risas, abrazando a m