Por la mañana, Amy despierta con el cuerpo todo adolorido, la joven frunce un poco el ceño cuando se sienta en la cama. Sus ojos van hacia el otro lado de la cama para notar que este yacía vacío.
—¿Dimitri? —musita su nombre, pero no obtiene respuestas de él.
La joven se pone en pie envolviendo su cuerpo desnudo con la sabana, pero tampoco consigue a su lobo en el interior de la casa, Amy frunce el ceño pues que no entiende donde pudo ir.
Mira hacia el ventanal que da hacia el bosque y camina h