Después de una larga discusión, Miellle ya harta sentenció.
“No lo repetiré una vez más.” Dijo Mielle, deteniéndose frente a él. “Te casarás con ella y le pondrás tu apellido a ese niño, eso no es negociable.” Aunque solía tener una mirada dulce, ahora su mirada era fija y sin emociones.
Los ojos de Gabriel se abrieron de par en par ante su demanda, una mezcla de sorpresa y enojo se formó en su expresión. No esperaba que ella respondiera con tanta firmeza y determinación, especialmente cuando s