36. Sincerandonos
Luego de dar instrucciones Adrian de manera eficiente llena la bañera y luego como si se tratara de un bebe a su cuidado me desnuda y me lleva en brazos para ingresarme en el agua, como si de tratara de una caricia lava mi cabello y luego el resto de mi cuerpo.
—Perdoname, por la pena y preocupación que te he causado, lo siento, nunca más haré algo así.
—Yo fui el culpable, nunca volveré a crear una jaula a tu alrededor, eres como una hermosa ave y no es correcto que te encierre, por eso a par