19. Cómo en sueños
Adrian dudó por un momento quizá pensó que mi respuesta fuera honesta pero al sentirme entregada a sus besos, aquello a lo cual temía pero que tanto ansiaba comenzó a ocurrir, sus manos tras mi cuello dirigían como si se tratara de un director de una orquesta mi cuerpo a su antojo, mientras su boca recorría mi cuello tomándose el tiempo de producir un efecto devastador y excitante sus manos com habilidad y destreza se deshacía del vestido.
Cuando el vestido cayó dejando expuesta parte de mi des