Sigo rumbo a mi oficina, por pertenecer al nivel cinco en todas las categorías te dan una, es pequeña, pero oficina, al fin y al cabo. Ya no deseaba estar en un simple cubículo como lo está mi hermana a quien solo le importa subsistir y no superarse. No es reproche. Si ella se siente bien de esa manera, no hay problema alguno. Es su vida.
—Buenos días, estaba esperándote —exclama Lund levantándose del pequeño mueble que está a un costado y guardando su celular con el que se estaba distrayendo m