Con todos los pensamientos seguí sonriendo. Saqué mi teléfono celular y llamé a Anna.
“¡Guau! ¿Qué pasó?" Ella preguntó.
"Voy a ir a tu casa". Diciendo que terminé la llamada. Caminé hasta su casa y en pocos minutos llegué. Emocionado entré en la casa y vi a Anna comiendo palomitas de maíz. Puede que su mamá no esté allí.
"¡Anna!" Grité tomando asiento a su lado.